Roble: por su grandiosidad, muchas culturas lo han considerado árbol de los dioses. Probablemente, Zeus descansara bajo un roble en lugar de bajo una encina, aunque es difícil diferenciarlos en los mitos porque ambos pertenecen al género Quercus. En Roma estaba consagrado a Júpiter. El dios Esculapio lleva un bastón con una rama de roble como símbolo de Zeus. En la mitología báltica, el dios Perkunas estaba consagrado al roble; como Perun en la mitología eslava. En la Galia celta, Esus era el dios del roble. Los robles sagrados son comunes entre los druidas, que usaban los árboles viejos para sus rituales. Entre los robles famosos se encuentra el roble de Mamre, en Hirbet es-Sibte, a 2 km al sudoeste de Mamre, en Cisjordania, Palestina, también conocido como árbol de Abraham, donde cuenta la tradición que el profeta se encontró con tres ángeles.
A Zeus se le consagraron la Encina y el Roble.
Rudolf Steiner hizo referencia a la relación entre ciertos árboles y el ritmo de algunos planetas, como por ejemplo los pertenecientes a la familia “Quercus” (robles, encinas, alcornoques, etc.) con el planeta Marte
